viernes, 17 de agosto de 2012


Odio que cuando me voy a dormir, seas tú mi último pensamiento. Odio despertarme y ser tú la primera persona en la que pienso, y sonreír, casi sin querer, y dedicarte la primera sonrisa del día, aunque no te la merezcas. Odio vivir pensando si hoy podré verte o no, si podré decidirme a hablar contigo. Odio que me mires de esa manera cuando paso. No soporto que me sonrías así. Y a la misma vez odio lo cobarde que eres por no atreverte a decirme nada. Odio sentirme tan bien cuando estás cerca de mí. Odio verte con ella. Odio que seas tan estúpido como para no darte cuenta de lo que siento. Odio quererte así, pero aún odio más que tu no sientas lo mismo.

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